La digitalización pendiente: por qué tantas pymes siguen atrapadas entre el papel y Excel

En los últimos años, muchas empresas industriales han incorporado páginas web, almacenamiento en la nube, sistemas ERP, reuniones virtuales y todo tipo de aplicaciones. Desde fuera, puede parecer que la transformación digital ya está en marcha.

Sin embargo, basta con acercarse al trabajo cotidiano para descubrir otra realidad: controles de calidad que siguen rellenándose en papel, incidencias comunicadas por correo electrónico, varias versiones de un mismo documento y datos que deben copiarse manualmente de una hoja de cálculo a otra. Entonces surge una pregunta incómoda, pero necesaria:

¿Estamos ante una empresa digital o, simplemente, ante una empresa con ordenadores?

Informatizar no siempre significa transformar

Cambiar una hoja de papel por un PDF puede ser útil. Pasar un registro a Excel también puede facilitar ciertas tareas. Pero si las personas siguen introduciendo la información manualmente, comprobando versiones y preparando informes a final de mes, el proceso apenas ha cambiado.

Incluso puede ocurrir lo contrario: que la incorporación de nuevas aplicaciones aumente la complejidad. Cada departamento utiliza su herramienta, los datos quedan repartidos y nadie tiene una visión completa de lo que está sucediendo.

La digitalización real comienza cuando mejora la manera de trabajar. Un proceso está verdaderamente digitalizado cuando la información se recoge en el momento en que se genera, existe una versión válida de cada documento, las responsabilidades están claras y los datos pueden consultarse sin tener que reconstruirlos manualmente.

No se trata de hacer lo mismo delante de una pantalla. Se trata de aprovechar la tecnología para trabajar mejor.

Muchas pymes se encuentran a medio camino

La mayoría de las pequeñas y medianas empresas no viven completamente al margen de la digitalización. Han dado pasos importantes, pero todavía mantienen una combinación de procesos digitales, hojas de cálculo, documentos en papel y conocimiento que depende de determinadas personas.

España representa bien esta contradicción. Según el Informe sobre la Década Digital 2025 de la Comisión Europea, el país dispone de una infraestructura digital sólida y, en general, más avanzada que la media de la Unión Europea. Sin embargo, continúa rezagado en la digitalización de las empresas, especialmente de las pymes. El informe también señala que la proporción de especialistas TIC sobre el empleo total sigue siendo inferior a la media europea.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que la presencia de tecnología no implica necesariamente una transformación integral. En el primer trimestre de 2025, el 99 % de las empresas de diez o más empleados tenía conexión a internet y el 84,5 % de las empresas conectadas disponía de página web. Sin embargo, solo el 44,3 % utilizaba servicios de computación en la nube de pago y el 21,1 % empleaba tecnologías de inteligencia artificial.

En la industria, la adopción era todavía más moderada: el 40,4 % de las empresas industriales de diez o más empleados utilizaba servicios de computación en la nube de pago y el 17,5 % empleaba inteligencia artificial. Estos datos no describen por sí solos cómo están organizados los procesos internos, pero sí muestran que existe una diferencia entre disponer de infraestructura digital y utilizar tecnologías avanzadas de forma efectiva.

digitalizacion

La barrera económica no siempre es la principal

CCuando se habla de digitalización, la conversación suele centrarse en el precio del software, las ayudas disponibles o la inversión necesaria. Todo ello importa, pero no explica por completo por qué tantos proyectos se retrasan o no llegan a consolidarse.

La inversión pública destinada a la transformación digital ha sido considerable. La hoja de ruta española recogida en el Informe sobre la Década Digital 2025 incluía 67 medidas, con un presupuesto de 33.800 millones de euros, de los cuales 26.700 millones procedían de financiación pública. A pesar de este esfuerzo, la Comisión Europea seguía recomendando prestar especial atención a la digitalización de las pymes y fomentar la adopción empresarial de tecnologías avanzadas. (Comisión Europea, 2025).

Este dato refuerza una idea importante: la disponibilidad de financiación y herramientas es necesaria, pero no suficiente. La transformación también depende de que las empresas tengan tiempo, competencias, liderazgo y capacidad para modificar sus procesos cotidianos.

Una de las principales barreras es la falta de tiempo.

En una pyme, las personas que podrían impulsar una mejora son las mismas que deben resolver incidencias, atender auditorías, responder a clientes y mantener la producción en marcha. La digitalización es importante, pero rara vez parece urgente. Por eso se aplaza una semana, después un trimestre y, finalmente, otro año.

Comprar una herramienta no garantiza el cambio

Las ayudas públicas han facilitado que muchas pymes accedan a soluciones digitales. Es un avance positivo, pero financiar una licencia no equivale a financiar una transformación.

Una empresa no necesita únicamente software. Necesita saber por dónde empezar, definir un alcance razonable, adaptar la solución a su realidad, formar a los usuarios y acompañar las primeras semanas de uso.

Cuando ese acompañamiento no existe, la herramienta puede terminar infrautilizada. En otros casos, la empresa intenta digitalizar demasiadas cosas al mismo tiempo, el proyecto se complica y acaba regresando a los métodos anteriores.

No suele ser un fracaso de la tecnología. Suele ser un problema de planteamiento, implantación y gestión del cambio. Durante mucho tiempo hemos puesto el foco en facilitar herramientas. Quizá ahora debamos prestar más atención a la capacidad necesaria para utilizarlas de forma efectiva.

Empezar pequeño, pero empezar de verdad

La transformación digital no tiene por qué comenzar con un proyecto enorme que afecte a toda la organización. En muchas ocasiones, resulta más útil seleccionar un problema concreto, frecuente y fácil de medir.

Por ejemplo, digitalizar un checklist de control, organizar una familia de documentos, mejorar la gestión de los instrumentos de medición o establecer un flujo sencillo para las no conformidades. La clave es que el cambio produzca un beneficio visible.

Sustituir un control en papel por un formulario digital tiene poco valor si después alguien debe descargar los datos y preparar el informe manualmente. El verdadero avance aparece cuando la información queda almacenada automáticamente, las desviaciones generan avisos y los responsables pueden consultar los resultados en tiempo real. Un proyecto pequeño puede servir para aprender, detectar errores, involucrar a los usuarios y demostrar que el cambio es posible sin paralizar la actividad. El primer paso no tiene que transformar toda la empresa. Debe reducir la incertidumbre y generar confianza para abordar el siguiente.

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La tecnología existe; falta capacidad para aplicarla

A las pymes industriales no les faltan problemas que resolver. Hay documentos duplicados, registros manuales, hojas de cálculo que han crecido sin control y tareas administrativas que consumen muchas horas. Tampoco faltan tecnologías capaces de ayudar.Lo que falta con frecuencia es la capacidad para convertir esas necesidades en proyectos manejables: personas que puedan analizar un proceso, ordenar la información, proponer una solución realista y acompañar al equipo durante la implantación.

La digitalización pendiente no se resolverá únicamente comprando más software. Se resolverá creando las condiciones para que las empresas puedan utilizarlo, adaptarlo e integrarlo en su actividad diaria. Porque una empresa no se transforma cuando instala una nueva herramienta.

Se transforma cuando las personas empiezan a trabajar mejor gracias a ella.

Referencias bibliográficas

  1. Comisión Europea.Informe por país de España sobre la Década Digital 2025. Publicado el 18 de junio de 2025. Respalda las afirmaciones sobre la buena infraestructura digital española, el retraso en la digitalización empresarial y la menor proporción de especialistas TIC.
  2. Instituto Nacional de Estadística.Encuesta sobre el uso de TIC y del comercio electrónico en las empresas. Año 2024–primer trimestre de 2025. Publicada el 22 de octubre de 2025. Aporta los datos de conectividad, páginas web, nube, inteligencia artificial y diferencias entre sectores.
  3. Comisión Europea.Informe por país sobre la Década Digital 2024 en España. Puede utilizarse para aportar contexto comparativo: en 2023, el 27,2 % de las empresas españolas utilizaba servicios en la nube, frente al 38,9 % de media en la UE; los especialistas TIC representaban el 4,4 % del empleo, frente al 4,8 % europeo.

Contenido escrito por:

Jordi Blanco Corrales, Cofundador y Product Manager de Kapture.io QMS

Con más de 20 años de experiencia en el ámbito de la calidad industrial, Jordi Blanco ha acompañado la evolución de un sector marcado por la mejora continua, la digitalización y unas exigencias cada vez mayores. Su visión combina conocimiento operativo, comprensión del mercado y tecnología para ayudar a las organizaciones a tomar mejores decisiones y reforzar su competitividad.

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